La palabra de la Bruja
Ya conocemos el temita de “medir la varita”, “patear el caldero” y demás… Por eso, quizás el siguiente texto no sea un aporte sustancial a este antiguo debate…
En estos días me vi envuelta en una experiencia desalentadora, en un centro autodenominado holístico, situación que me llevó a reflexionar profundamente sobre la coherencia entre palabras y acciones en el ámbito espiritual.
La misión de éste se centra en la “sanación del Ser”. Aunque, su relación con la verdadera sanación es tan consistente como la relación entre un vehículo a motor con una oruga de mariposa: completamente INEXISTENTE.
Aunque no voy a negar mi enojo por la situación, no busco expresar quejas a través de estas líneas; más bien, mi objetivo es un profundo llamado a la reflexión sobre la coherencia y la desconexión frecuente entre nuestras palabras y nuestras acciones.
Voy a tomar prestada una frase que me encantó de mi gran amigo Alan de @PsicoKaos:
“Somos brujas, somos brujos, lo que nos define como tal es nuestra conexión con la humanidad”
Y te invito reflexionar conmigo: ¿Con qué humanidad me conecto si no honro mi palabra, tanto hacia mí misma como hacia los demás?
Es importante conocer y reconocer que nuestras palabras no solo comunican el mensaje, por ejemplo, si vamos a saludar a un grupo de mujeres podíamos decir:
- “Estimadas, buenas tardes”
- “Buenos días a todas”
- “¿Qué onda, chicas?”
- “Buenas, ¿Cómo están?
- O simplemente “Hola”
Y una larga lista de posibles saludos. ¿Qué inferimos a simple vista? Distintos niveles de confianza, o si nos atrevemos un poco más, de humor (el “hola” es un pelín peor onda que los demás ¿No te parece?).
A esto sumamos que, al igual que nuestras acciones, tienen una carga energética porque “todo es energía”. Si nos comprometemos a hacer A, y hacemos X no somos congruentes (por supuesto que hay excepciones, no es lo mismo faltar a un compromiso por tener 40 grados de fiebre que por trasnochar mirando tele).
Voy a traer un concepto relacionado al aprendizaje por competencias, según Cepeda (2013), “Las competencias suponen la integración de tres tipos de saberes: el conceptual que es el saber, el metodológico que es el saber hacer y el humano que es el saber ser”.
Saber saber
Es la parte cognitiva, todo el conocimiento que puedo tener sobre un tema, lo que ya sé, lo que aprendo o estoy en proceso de aprendizaje.
Por ejemplo, saber la teoría de los huesos y músculos que se mueven y cómo al ejecutar una pieza de baile. O saber la teoría detrás de cómo manejar un auto y las distintas reglas de transito a seguir.
Si nos quedamos con “muevo la pierna hacia arriba”, en el primer ejemplo, o “hay 3 pedales: acelerador, freno, embrague”, en el segundo, está claro que debería saber que no sé de esos temas (como en mi caso).
Saber hacer
Es la parte de aplicación de lo aprendido, poder realizar eso que ya sé que sé.
Por ejemplo, puedo realizar la ejecución de esa pieza baile, puedo danzar. O puedo trasladarme con mi auto de un lugar a otro sin causar un desastre y respetando las leyes. Es decir que se hacer lo que estudié y aprendí.
Saber ser
Está relacionado a capacidades emocionales de la persona, saber ser eso que aprendí y que hago.
Siguiendo los ejemplos: Saber ser bailarín/a, muchos podemos bailar, pero no todos tomamos la disciplina con la pasión y entrega requeridos para ser considerado bailarín o bailarina, con las arduas horas de prácticas, ensayo, estudio, y demás. Saber ser un chofer (de lo que sea, taxi, larga distancia, cargas, etc.) implica mucho más que apretar tres pedales. Cuantas veces nos topamos con -por decir lo menos- choferes poco capacitados para bajar la velocidad al tomar una curva…
Así todos vamos a tener un área de expertise, yo tengo el saber saber relacionado a mi trabajo, sé cómo es la teoría detrás de una base de datos, El saber hacer, sé analizar la performance de programa. El saber ser, soy una excelente profesional en mi área (modestia aparte), puedo capacitar, tengo equipos sólidos, y demás cháchara que a nadie le interesa.
Acá quería llegar, a la importancia del saber ser. Esto va más allá de adquirir conocimientos y aplicar habilidades, implica la autenticidad en nuestras acciones, ser empáticos, considerados, coherentes y profesionales.
Si hacemos de nuestra practica algo público, si ofrecemos “servicios holísticos sanadores del alma”, al menos tengamos la decencia de saber ser lo que decimos ser.
Pongámonos en situación:
- Soy Reikista, pero cada vez que una persona viniese a mi necesitando ayuda le digo que no puedo.
- Doy clases, pero cuando un alumn@ me hace una pregunta y le ignoro.
- Supongamos que publico que regalo lecturas de tarot y a la tercera respuesta me aburrí y dejo de responder “porque sí”.
¿Realmente estoy siendo profesional, me estoy tomando en serio lo que digo?
Y no, no me olvidé del título. Me gira en la cabeza desde hace semanas… Nuestra palabra es extremadamente valiosa, con ella podemos bendecir y maldecir, reconfortar y destruir, expresar amor y odio. Jamás vamos a generar confianza en otros si nuestra palabra va y viene como una pluma en el viento. Si vos no tenés orgullo por quien sos, el castillo que construyas se va a desmoronar…
En este sentido, te comparto una frase más, del gran mago de ficción Albus Dumbledore:
«Las palabras son, en mí no tan humilde opinión, nuestra más inagotable fuente de magia, capaces de infringir daño y de remediarlo.»
No hay que ser potterhead para entender su profundo significado.
Moraleja
En conclusión, la integridad entre nuestras palabras y acciones no sólo es esencial, sino que también define la calidad de nuestro servicio. Seamos conscientes, auténticos y comprometidos.
“Che, no sé cómo ser más coherente”. No una, te regalo tres recomendaciones para que puedas empezar:
- Recomendación 1: Evalute, meditá, si me proclamo “la mejor Reikista del mundo” – que por cierto, eso no existe- pero no practico la disciplina → 🚩🚩🚩
- Recomendación 2: No te comprometas con algo que no vas a cumplir, si no tenés honestidad hacia vos y tus propias capacidades → 🚩🚩🚩
- Recomendación 3: La transparencia es amiga de la confianza y la integridad, si no vas a poder hacer algo y ponés cientos de excusas → 🚩🚩🚩
Entonces, cumplamos nuestra palabra y seamos profesionistas, serios, brindemos calidad en lo que hacemos o no lo hagamos. No necesitamos un linaje de 7 generaciones, un gato negro y un sombrero puntiagudo, necesitamos unas gónadas suficientemente grandes y correctamente colocadas para hacernos dueños de nuestras palabras y acciones.
Al reflexionar sobre estas palabras, te invito a explorar tu propia experiencia. ¿Tuviste alguna de estas experiencias ácidas en el ambiente bruji? ¿Cómo te enfrentás a la dualidad entre las palabras y la acción en tu propio viaje espiritual? Ahora, compartí vos tu experiencia. ¿Cómo integrás la coherencia en tu práctica mágica? ¡Estoy ansiosa por conocer tus historias y reflexiones!
Muchas gracias por leer esta cruda reflexión…
Me encantaría leer tu opinión! Además, si querés saber más sobre la profesionalización como herramienta para mantener la integridad en futuros post déjame en comentario!
Un abrazo al alma y gracias por ser parte de este pequeño espacio en la inmensidad del universo ♥
Primero, gracias por compartir 😸
En mi camino de aprendizaje me encontré a mucha persona que creía ser la única con magia y la «verdad» absoluta, eso hizo que me aleje de todos los lugares «brujeriles» por no sentirme cómoda y juzgada.. asique emprendí mi propio viaje, aprendo, me tropiezo pero sigo intentando creo que es lo importante no dejarse caer a uno mismo.